Higiene Menstrual

La menstruación es un signo de salud para las mujeres, sin embargo, implica incomodidades y en algunos casos inflamación, dolor, manchas en la ropa, coágulos y flujo abundante. Durante el sangrado menstrual las mujeres deben ser especialmente cuidadosas con su área genital.

El cuello del útero se encuentra bloqueado por mucosidad, excepto durante la ovulación para dar acceso a los espermatozoides y la menstruación para permitir que el flujo menstrual descienda a la vagina y salga del cuerpo; es por esto que durante la regla se incrementa el riesgo de que una bacteria pueda desplazarse dentro del útero y la cavidad pélvica.

Por otra parte, los cambio en el Ph durante la menstruación pueden favorecer una infección por hongos llamada Candidiasis.

Para sentirte fresca y mantenerte saludable durante la menstruación toma en cuenta estas sugerencias: 

  • Cambia con frecuencia la toalla íntima o tampón
  • Báñate todos los días, y siempre después de hacer ejercicio
  • Cambia diario de ropa interior
  • Usa ropa interior de algodón
  • Evita las prendas muy ajustadas, o que te hagan sudar

Higiene diaria

Tengas o no la menstruación, para lavar tus genitales en el baño diario, utiliza agua tibia y jabón neutro o uno especialmente diseñado para la zona íntima. Lava de forma externa y enjuaga abundantemente, asegurándote de que no queden rastros de jabón entre los pliegues. 

Evita a toda costa las duchas vaginales (salvo prescripción médica).La vagina cuenta con un delicado equilibrio de bacterias y hongos que la mantienen saludable y sus mucosas y tejidos libres de infección; estos microorganismos, denominados microbiota vaginal, funcionan como un sistema de higiene integrado al organismo. Si introduces dentro de ella elementos antibacterianos, ese equilibrio se rompe dando lugar a infecciones vaginales.

Olor vaginal

El olor vaginal es diferente en cada mujer y varía según el momento del ciclo en el que se encuentre y otros factores como la alimentación o la edad. Pero éste debe ser suave, no alcanzar a percibirse a más de 40 centímetros de distancia y no debe ser desagradable; si notas que huele como a pescado echado a perder u otro olor fuerte y molesto, consulta a tu médico porque puede tratarse de una infección vaginal. 

Ropa interior

Siempre es mejor utilizar ropa interior de algodón que no guarde el calor y permita que el área esté fresca para evitar la proliferación de bacterias.

Limpieza al ir al baño

Después de ir al baño, siempre hay que limpiarse de adelante hacia atrás para no arrastrar bacterias hacia el área vaginal. Enseña a tus hijas desde pequeñas a hacerlo de esa manera.

Si tomas estas medidas y acudes a tus chequeos periódicos con el ginecólogo, te vas a sentir fresca y a mantener saludable todos los días del mes.

Menorragia por desequilibrio hormonal

Se denomina menorragia a un sangrado menstrual intenso y abundante que puede durar más de una semana, y que se presenta durante varios ciclos de forma consecutiva.

En ocasiones los sangrados se presentan con dolor o coágulos mayores a una moneda de cinco pesos, y con frecuencia limitan la vida cotidiana de las mujeres, pues causa debilidad física, ansiedad y vergüenza. En otras situaciones, la pérdida de sangre tan copiosa puede causar anemia y calambres.

Los síntomas de la menorragia son: 

  • Que la menstruación limite la calidad de vida de la mujer 
  • Empapar una o más toallas o tampones cada hora durante varias horas
  • Necesidad de usar doble protección, es decir un tampón y una toalla simultáneamente
  • Despertarse en la noche para cambiarse la toalla femenina
  • Periodos menstruales que duran más de una semana
  • Coágulos del tamaño de una moneda de cinco pesos o más grandes
  • Cansancio, fatiga o dificultad para respirar, como síntomas de anemia

En algunos casos no es posible conocer las causas de estos períodos intensos, pero en la mayoría de ellos se debe a diversas anomalías o enfermedades. 

Una razón frecuente de la menorragia son los desbalances y desequilibrios hormonales.  Esto suele suceder durante la adolescencia, poco antes de la menopausia o si se padecen afecciones como como el síndrome de ovario poliquístico, la obesidad, la resistencia a la insulina y los problemas de tiroides.

En cada ciclo menstrual la glándula hipófisis, ubicada justo debajo del cerebro produce la hormona foliculoestimulante. Cada ovario contiene cientos de folículos inmaduros con un óvulo dentro. Como su nombre lo indica, la hormona foliculoestimulante, estimula algunos folículos y los óvulos que contienen, para que maduren. Uno de estos folículos se vuelve dominante y los demás se contraen. Durante este proceso, las células que forman el folículo producen estrógeno, la hormona femenina.

Posteriormente, la glándula hipófisis produce hormona luteinizante, cuya función es promover la ruptura del folículo para que el óvulo se libere, dando lugar a la ovulación. Por su parte, la cicatriz que quedó en el folículo maduro se convierte en el llamado cuerpo lúteo, cuya función es producir progesterona.

Esta hormona mantiene en su sitio al endometrio y lo hace favorable a la implantación del óvulo, si hubiera sido fecundado. Si esto no sucediera, el cuerpo lúteo desaparece y descienden los niveles de progesterona lo que favorece el desprendimiento del endometrio, dando lugar a la menstruación.

Como viste, el ciclo menstrual depende de un delicado equilibrio en la acción de las hormonas y los tiempos. Con frecuencia sucede que un pequeño desbalance en este equilibrio hormonal favorece el crecimiento excesivo del endometrio, que cuando se desprende del útero dará lugar a una menstruación muy abundante y prolongada, o como en el caso del ovario poliquístico, al no haber un folículo dominante que crezca, se rompa y libere un óvulo, todos los folículos se acumulan y crecen hasta volverse quistes que producen cantidades excesivas de estrógenos.

Y sin la presencia de progesterona (al no haber cuerpo lúteo) que funciona como su contrapeso natural, todo ello da como resultado la menorragia. 

El tratamiento de la menorragia dependerá de la causa, el estado general de salud de la mujer y otros factores como su edad. Generalmente, cuando la causa son desequilibrios hormonales el tratamiento será con medicamentos, aunque en algunos casos se recurre a los tratamientos quirúrgicos.

Coágulos

La mayoría de las mujeres en alguna ocasión a lo largo de nuestra vida hemos presentado coágulos en el sangrado menstrual. Esto suele suceder particularmente al despertar, porque en la noche, mientras dormimos, y la posición horizontal no permite el libre flujo del sangrado hacia la vagina, se forman los coágulos al interior de nuestro cuerpo y al levantarnos, salen.

Por regla general esto en sí, no es preocupante ni alarmante, pero en algunos casos es importante consultar al médico.

La sangre humana tiene la facultad de coagularse como una defensa de nuestro organismo que impide que perdamos mucha, si nos hiciéramos una herida y para poder sanarla. Ante esto, durante la menstruación el útero produce un anticoagulante denominado plasmina, cuya función es impedir que la sangre se coagule y fluya al exterior, por la vagina, produciéndose el sangrado menstrual.

En algunos casos, cuando la menstruación es muy abundante, la plasmina que produce el útero no es suficiente para la cantidad de sangre que se desprende del interior del útero, de modo que se forman los coágulos.

Cuando los coágulos no son frecuentes ni mayores a una moneda de cinco pesos, generalmente no hay de qué preocuparte. Pero cuando además de ser mayores que tres centímetros de diámetro, están acompañados de dolor o menstruación muy abundante, es decir, necesidad de cambiar la toalla cada hora, durante varias horas, o dura más de siete días, puede ser signo de otro problema de salud que es imperativo atender.

Algunas posibles causas de los coágulos en la menstruación son: 

Endometriosis: cuando el endometrio se desarrolla fuera del útero, por ejemplo, en las trompas de Falopio, causando menstruaciones abundantes, dolorosas y coágulos. 

Perimenopausia: al acercarnos a la menopausia y el fin de nuestra vida fértil algunas mujeres tenemos desbalances hormonales o periodos en los que no sucede la ovulación, lo que puede provocar menstruaciones abundantes con coágulos.

Anemia por déficit de hierro: ante una deficiencia de hierro en el organismo se dificulta la producción de plasmina, el anticoagulante natural que produce el útero para facilitar la fluidez del sangrado menstrual, lo que causa coágulos.

En ocasiones, la anemia puede ser consecuencia de una menstruación abundante, por lo que hay que estar alerta a otros síntomas como fatiga, mareos, piel pálida, dificultad para respirar, manos y pies muy fríos.

Desequilibrios hormonales: de igual forma que en la perimenopausia, durante la adolescencia o después de dar a luz, algunas mujeres presentan desequilibrios entre los estrógenos y la progesterona, provocando los coágulos.

Miomas y pólipos: estos tumores benignos del útero generalmente van acompañados por sangrados menstruales abundantes con desprendimiento de coágulos.

Aborto espontáneo: un aborto espontáneo, cuando la mujer aún no sabe que está embarazada, puede ser confundido con un sangrado menstrual abundante acompañado de coágulos.  

Enfermedad inflamatoria pélvica: esta infección en los órganos sexuales puede causar menstruaciones muy dolorosas y con coágulos.

Otras patologías como los problemas de tiroides, algunas enfermedades del hígado o los riñones, o alteraciones en la sangre también pueden causar coágulos en el sangrado menstrual.

Como decíamos anteriormente, coágulos pequeños y poco frecuentes no son signo de ningún problema de salud, pero si identificas tu situación con lo anterior, o si tienes inquietudes al respecto, siempre es recomendable buscar ayuda médica.

Migraña menstrual

Los dolores de cabeza y las migrañas se deben a diferentes factores, en ambos sexos. Sin embargo, las mujeres además de los factores como la edad o los antecedentes familiares, estamos sujetas al vaivén de las hormonas y el ciclo menstrual.

Las hormonas como el estrógeno y la progesterona aumentan y disminuyen a lo largo de cada mes para regular el ciclo menstrual y favorecer las posibilidades de un embarazo.

El descenso en los niveles de estrógenos, que suele suceder pocos días antes y durante la menstruación, puede provocar o agudizar un dolor de cabeza, y si se tiene tendencia a la migraña, muy probablemente esta se presentará durante los días mencionados. Sin embargo, en algunas mujeres, únicamente se presenta durante el inicio de la menstruación. 

La migraña es diferente al dolor de cabeza común; y se caracteriza por un dolor punzante como latido, generalmente en uno o ambos lados de la cabeza y puede ir acompañado por náuseas, vómitos y sensibilidad la luz o al ruido. El dolor puede durar algunas horas o un par de días y ser tan intenso que resulte incapacitante.

En pocos casos, la migraña se presenta posterior a una serie de síntomas denominados “aura”, que pueden incluir fenómenos visuales, como ver puntos o destellos luminosos, sentir pinchazos en una extremidad, sentir entumecido el rostro o parte del cuerpo, dificultad para hablar o movimientos espasmódicos.

Aunque la migraña se presenta en ambos sexos, son las mujeres quienes la padecen con mayor frecuencia, tres de cada cuatro personas con migraña son mujeres, a quienes adicional a esto, les resulta más incapacitante. En la gran mayoría de los casos de mujeres con migraña, el primer episodio sucedió después de la primera menstruación.

La migraña menstrual, es aquella que ocurre durante el periodo perimenstrual (desde dos días antes de la menstruación, hasta dos días después de iniciada), se presenta durante tres o más ciclos consecutivos y no sucede en otros momentos del mes. Este tipo de migraña generalmente no va antecedida de un aura y está íntimamente ligada a la caída del nivel de estrógenos, característica de esta etapa del ciclo menstrual.

Las menstruales comprenden entre el 5% y el 8% de todas las migrañas, y suelen ser más prolongadas que las que no están relacionadas con el descenso de los estrógenos, además de que los tratamientos, aunque similares, tienen menor posibilidad de funcionar. 

Existen tres estrategias generales para tratar la migraña menstrual. Una es aliviar los síntomas al momento de la crisis, otra es un tratamiento preventivo aplicado antes y durante el sangrado menstrual y la última es profilaxis de largo plazo, es decir un tratamiento durante todo el mes para prevenir la aparición del dolor.

Cada caso es diferente y requiere del diagnóstico por parte de un especialista, por lo que, si tienes dolores de cabeza intensos, que son incapacitantes, y vienen acompañados de náuseas, vómitos, debilidad o problemas de visión, es importante consultar al médico, quien evaluará y en su caso dará el tratamiento adecuado.

Actualmente existen opciones muy efectivas para este tipo de padecimiento, pero nunca es recomendable automedicarse. Ninguna mujer tiene que soportar dolor o incomodidades extremas por causa de su ciclo menstrual.

Flujo abundante como causante de anemia en mujeres

Se denomina menorragia a un sangrado menstrual intenso y abundante que puede durar más de una semana y que se presenta durante varios ciclos de forma consecutiva.

Para el diagnóstico de esta condición es preciso consultar a un médico, ya que para una mujer es complicado determinar si su propia menstruación se ajusta a las características de la menorragia; para empezar el término abundante es subjetivo y la cantidad de flujo es difícil de medir.

Un signo de menorragia es que la cantidad de menstruación sea mayor a 80 mililitros, otro signo es que dure más de siete días con coágulos mayores a una moneda de cinco pesos. 

El ciclo menstrual de cada mujer es diferente y puede variar según su edad, y otros factores como embarazos. Durante la adolescencia o cuando la menopausia se aproxima, los ciclos menstruales pueden ser irregulares y los sangrados escasos o más intensos. Después de tener hijos las menstruaciones de una mujer se suelen hacer menos copiosas y dolorosas, así como cuando toma anticonceptivos hormonales.

Una menorragia no tratada y que se presenta durante varios meses consecutivos puede provocar en la mujer una anemia por deficiencia de hierro. 

La sangre tiene tres tipos de células: glóbulos blancos para combatir las infecciones, plaquetas que favorecen la coagulación y glóbulos rojos que contienen hemoglobina; una proteína rica en hierro que le otorga a la sangre su color rojo. La hemoglobina les permite a los glóbulos rojos transportar oxígeno desde los pulmones hacia otras partes del cuerpo y dióxido de carbono desde otras partes del cuerpo hacia los pulmones, para que pueda ser exhalado.

La pérdida de sangre de forma regular por menstruaciones abundantes reduce la cantidad de glóbulos rojos en circulación. El cuerpo necesita hierro para producir hemoglobina, la proteína necesaria para que los glóbulos rojos hagan su función de transportar el oxígeno. La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando el cuerpo intenta compensar la pérdida de glóbulos rojos al utilizar las reservas de hierro para producir más hemoglobina.

Algunos de los síntomas de la anemia son:

  • Fatiga, debilidad, desgano, mareos o aturdimiento
  • Piel pálida, ojeras pronunciadas
  • Irregularidad en los latidos del corazón 
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho o la cabeza
  • Manos y pies muy fríos

Al principio, la anemia puede ser leve y pasar inadvertida. Sin embargo, los síntomas pueden empeorar a medida que deficiencia de hierro se va agravando. Si bien la dieta es importante para evitar la anemia, es necesario resolver las causas, como los periodos menstruales abundantes, por lo que ante síntomas como los antes mencionados es necesario consultar al médico.

Cómo tratar los cólicos menstruales sin medicamentos

La mayoría de las mujeres hemos tenido cólicos antes o durante los primeros días de nuestra menstruación, a estos desagradables dolores, que a veces se presentan con otros síntomas, se les denomina dismenorrea y son en algunas ocasiones causantes de limitar la vida personal de las mujeres que los padecen.

La dismenorrea o cólicos menstruales se caracterizan por dolores punzantes, intermitentes o continuos en la parte inferior del abdomen que se pueden extender hacia la parte interna o trasera de los muslos y a la espalda baja. También puede venir acompañada de mareos, vómitos y dolor de cabeza. La causa de la dismenorrea son contracciones del útero cuya finalidad es favorecer el desprendimiento y expulsión del endometrio, lo que da lugar al sangrado menstrual.

La dismenorrea suele aparecer un día antes o durante los primeros días de la menstruación, en que el flujo es más abundante, y desaparecer para el tercer o cuarto día de sangrado. Para algunas mujeres, esta molestia es apenas incómoda mientras que para otras es incapacitante, en cuyo caso es recomendable acudir con el especialista.

Algunas medidas naturales que puedes tomar para aliviar los cólicos son:

  • Hacer ejercicio regularmente, particularmente aquellos que incluyen estiramientos como el yoga
  • Descansar con una bolsa de agua caliente o un cojín eléctrico sobre el abdomen bajo o la espalda baja
  • Utilizar alguna técnica de relajación como la meditación
  • Un baño caliente, de preferencia en tina
  • Un masaje ligero con las puntas de los dedos en la parte baja del vientre
  • Procurarse orgasmos (ya sola o con tu pareja)
  • Tomar té de manzanilla o canela
  • Comer brócoli, que contiene sustancias que ayudan al hígado a eliminar el exceso de estrógenos
  • Evitar la comida con azúcares refinadas o demasiado grasosas

En caso de que los cólicos sean incapacitantes o impidan tu vida cotidiana, es necesario consultar con un especialista, ya que estos pueden ser signos de patologías como:

Endometriosis: cuando endometrio invade zonas fuera del útero como las trompas de Falopio, los ovarios o el tejido y órganos de la pelvis.

Fibromas o miomas uterino: cuando surgen tumores benignos que crecen en la pared del útero.

Adenomiosis: cuando el endometrio se implanta en las paredes musculares del útero.

Enfermedad pélvica inflamatoria: una infección bacteriana en los órganos sexuales femeninos.

Estenosis cervical: una rara condición en la que cuello del útero es tan pequeño que impide el correcto flujo menstrual, lo que incrementa la presión al interior del útero.

Síndrome de shock tóxico

El síndrome de shock tóxico es una complicación poco frecuente de ciertos tipos de infecciones bacterianas que puede ser muy grave e incluso fatal. Se sabe que este tiene su origen en ciertas toxinas generadas por las bacterias Staphylococcus Aureus o Streptococcus Pyogenes.

El síndrome de shock tóxico ha sido asociado principalmente al uso de tampones superabsorbentes y, también, pero en menor medida, a las esponjas anticonceptivas y diafragmas. El término se acuñó en 1978, por el Pediatra J.K. Todd para describir una infección por estafilococo que presentaron siete de sus pacientes, en tres niños y cuatro niñas de entre ocho y 17 años.

Inicialmente el médico no pudo ver la conexión entre el uso de tampones y este grave padecimiento a pesar de que tres de las niñas estaban menstruando y usando tampones al momento de presentarse los primeros síntomas.

Actualmente y a raíz de este peligro, la nueva generación de tampones ofrece menor riesgo y las mujeres están más conscientes de las medidas que deben tomar para evitar el síndrome de shock tóxico, por lo que menos de la mitad de los casos, hoy en día, son atribuibles al uso de éstos durante la menstruación.

Este síndrome también puede presentarse por infecciones cutáneas, quemaduras y después de una cirugía, por lo que puede afectar a niños, mujeres posmenopáusicas y hombres.

 

Los síntomas de esta grave enfermedad pueden ser:

  • Fiebre repentina mayor a 38.8°C
  • Caída de la presión arterial, que puede ir acompañada de desmayos, o sensación de debilidad
  • Náusea, vómitos o diarrea
  • Dolor de cabeza
  • Erupción en la piel parecida a quemaduras de sol, en las palmas de las manos y las plantas de los pies
  • Confusión mental
  • Dolores musculares
  • Enrojecimiento de los ojos, la boca y la garganta
  • Convulsiones

 

Ante estos síntomas es indispensable acudir cuanto antes al médico, y si se está utilizando un tampón, retirarlo inmediatamente.Para prevenir el síndrome de shock tóxico procura evitar el uso de tampones, y si es necesario elige aquellos con la menor capacidad de absorbencia posible, cámbialos con frecuencia, de preferencia alternando con toallas femeninas. Nunca uses tampones durante la noche.

Menorragia después de los 40 (antes de la menopausia)

Dicen que la vida comienza a los cuarenta, y esto es especialmente cierto para las mujeres; al llegar a esta edad tenemos una sabiduría que no teníamos a los 20, pero aún nos vemos guapas y atractivas, hemos conocido el amor intenso y loco de la juventud, y también el amor sereno y profundo que viene con los años.

Además, sabemos que no tenemos que ser perfectas, pero estamos conscientes de nuestros puntos fuertes y los explotamos, conocemos nuestro cuerpo y sabemos  utilizarlo.

Es verdad, la vida empieza a los cuarenta, y la perimenopausia también empieza alrededor de esta edad. La perimenopausia es el proceso mediante el cual las mujeres llegamos a la menopausia (nuestra última menstruación) y entramos al climaterio. 

Cada mujer llega a la perimenopausia a una edad diferente, pero suele suceder alrededor de su cumpleaños número cuarenta. El signo más distintivo de esta etapa de transición son los cambios en la menstruación.

A medida que una mujer se acerca a la menopausia los ovarios comienzan a producir menos estrógeno y progesterona, las hormonas que regulan el ciclo menstrual, y al no producirse estrógeno suficiente para desencadenar la ovulación, ni progesterona suficiente para regular la formación del endometrio, puede suceder un sangrado menstrual muy abundante, copioso o prolongado que, si se presenta durante varios ciclos menstruales, se denomina menorragia. 

En un ciclo menstrual normal, el delicado equilibrio del estrógeno y la progesterona es el que regula la formación del endometrio dentro del útero, la ovulación y otras funciones del ciclo menstrual. Sin embargo, durante los años previos a la menopausia puede suceder un desequilibrio entre ambas hormonas, lo que hace que el endometrio se desarrolle en exceso y cuando se desprende da lugar a un sangrado abundante y prolongado. 

El ciclo menstrual abundante o menorragia se caracteriza por una duración de más de siete días, con sangrado muy abundante, como para empapar una toalla cada dos horas y con presencia de coágulos del tamaño de una moneda de cinco pesos o mayores.

Además de limitar la vida cotidiana de la mujer, puede provocar anemia, por lo que en estos casos es necesario consultar al médico para una evaluación y en su caso recibir tratamiento.

Además de los cambios propios de la perimenopausia, un desequilibrio hormonal puede presentarse por diversos factores como el síndrome de ovario poliquístico, el síndrome metabólico con resistencia a la insulina, la obesidad, o algunos problemas de tiroides, por lo que es muy importante consultar al especialista, para descartar cualquier anomalía sobre todo si los sangrados abundantes suceden todos los meses. 

Aliviar cólicos menstruales

La mayoría de las mujeres tenemos alguna incomodidad antes o durante la menstruación. Algunas se ponen de mal humor o se sienten hinchadas. Otras se sienten desanimadas o un poco tristonas, pero la mayoría hemos sufrido en cierta medida de dismenorrea, es decir, de cólicos menstruales. 

Etimológicamente, la palabra dismenorrea significa menstruación dificultosa; y ésta se caracteriza por dolores punzantes, continuos o intermitentes en la parte inferior del abdomen que se pueden extender hacia la parte interna o trasera de los muslos hasta la espalda baja. También puede venir acompañada de mareos, vómitos y dolor de cabeza.

La dismenorrea suele aparecer un día antes o durante los primeros días de la menstruación, cuando el flujo es más abundante, y desaparecer para el tercer o cuarto día de sangrado. Para algunas mujeres, esta molestia es apenas incómoda, mientras que para otras puede ser incapacitante y afectar su vida cotidiana, laboral o académica.

Durante la menstruación, el útero se contrae con el fin de favorecer el desprendimiento y expulsión del endometrio, por acción de sustancias similares a las hormonas llamadas prostaglandinas.

 

Algunas enfermedades pueden causar cólicos menstruales son:

Endometriosis: el endometrio invade zonas fuera del útero como las trompas de Falopio, los ovarios o el tejido y órganos de la pelvis.

Fibromas o miomas uterinos: tumores benignos que crecen en la pared del útero.

Adenomiosis: el endometrio se implanta en las paredes musculares del útero.

Enfermedad pélvica inflamatoria: una infección bacteriana en los órganos sexuales femeninos.

Estenosis cervical: cuando el cervix o cuello del útero es tan pequeño que impide el correcto flujo menstrual, lo que incrementa la presión al interior del útero.

 

Aunque los cólicos menstruales no tienen consecuencias en la salud, estas enfermedades sí pueden causar estragos como infertilidad o aumento de las posibilidades de un embarazo ectópico. Es por esto que, en caso de dismenorrea, particularmente después de los 25 años de edad, es necesario acudir al ginecólogo y evaluar las causas.

También se recomienda visitar a un especialista cuando los cólicos son tan intensos que afectan la vida cotidiana de la mujer, limitando sus estudios, trabajo o vida social.

Cualquier mujer puede padecer de cólicos menstruales, y no se conocen modos de prevención, pero la mujer puede contribuir para minimizarlos, con una dieta equilibrada, haciendo ejercicio de forma regular y evitando fumar.

También puede funcionar beber líquidos calientes, como té o sopa, dormir de lado o ponerse en el abdomen un a bolsa de agua caliente. Algunos antiinflamatorios ligeros pueden aliviar el dolor, siempre bajo vigilancia médica.

Tomar anticonceptivos orales también puede disminuir los cólicos. No obstante, es recomendable que acuda a su ginecólogo antes de usar cualquier medicamento.

Anticonceptivos hormonales como tratamiento para la menorragia

Menorragia es el término médico que se utiliza para denominar un sangrado menstrual intenso y abundante que puede durar más de una semana, y que se presenta varios meses consecutivos.

Esta condición que limita a la mujer en sus actividades cotidianas y que en ocasiones puede causar anemia por la gran cantidad de sangre que se pierde en los periodos menstruales, tiene diversas causas, y de ellas dependerá siempre el tratamiento que el médico recete.

Para algunas de las causas, el uso de anticonceptivos hormonales combinados es el tratamiento utilizado para controlar la menorragia. Estos anticonceptivos, que contienen, dos hormonas, el estrógeno y la progesterona, tienen tres mecanismos de acción para prevenir un embarazo no deseado:

Impiden que suceda la ovulación (la salida del óvulo maduro del ovario) al bloquear la síntesis de hormonas luteinizante y folículo estimulante.

Hacen que la secreción endocervical (una mucosidad que permite que los espermatozoides accedan al óvulo con mayor facilidad), se vuelva más espeso y viscoso, lo que dificulta la movilidad de los espermatozoides.

Y por último, la acción de las hormonas evita que el endometrio (el recubrimiento del útero que cada periodo se desarrolla para anidar a un posible óvulo fecundado) no se desarrolle lo suficiente.

Este es el mecanismo de acción que favorece las menstruaciones poco abundantes, y trata la menorragia. Cuando no sucede el embarazo, el endometrio se desprende de las paredes del útero y constituye el sangrado menstrual, pero al no haberse desarrollado lo suficiente, el sangrado será menos abundante. 

Algunos otros beneficios de tomar anticonceptivos hormonales combinados son: prevenir un embarazo no deseado, reduce el riesgo de padecer cáncer de ovario, de endometrio y quistes de ovario, reduce la presencia de acné, modera los cólicos menstruales y el síndrome premenstrual (SPM) y regulariza los periodos. 

Es muy importante consultar al médico antes de tomar cualquier medicamento, y en caso de menorragia, conocer la causa. Por otra parte, si una mujer que padece menorragia quiere quedar embarazada, debe consultar a su médico para que le ofrezca una alternativa de tratamiento que no sea anticonceptiva.

Aviso de privacidad

Cookies en esta página

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de acuerdo a sus intereses. Para continuar navegando debes aceptar el uso de estas cookies.

Aceptar