Mi primer periodo

Periodos normales

Mi primer periodo

MI PRIMER PERIODO

A la primera menstruación se le llama menarca y suele suceder entre los 9 y los 15 años de edad. Este es un momento transcendental en la vida de cualquier mujer ya que marca el inicio de una nueva etapa en su vida fértil que durará alrededor de 40 años.

No es posible saber exactamente en que momento se presentará la primera menstruación en una joven, pero sucede aproximadamente dos años después de que los pechos comienzan a desarrollarse y un año después de que le aparece el vello púbico. El síntoma inequívoco de que ya está muy cerca ese momento es la salida de flujo vaginal blanco o amarillento.

Algunos signos de que se acercan las menstruaciones subsecuentes son inflamación y sensibilidad de los senos, dolor en la parte baja del vientre, la espalda, dolor de cabeza, alteraciones en el patrón del sueño, cambios de humor o irritabilidad, granos o acné, diarrea o náuseas, que en conjunto se denominan Síndrome Premenstrual (SPM).


Cambios en tu periodo

A lo largo de toda la época fértil, el periodo y los síntomas que lo acompañan pueden cambiar. Particularmente durante los dos primeros años después de la menarca ya que pueden ser ser irregulares, o incluso no presentarse en un par de meses y esto es normal.

Las variaciones pueden ser en la periodicidad, la abundancia del sangrado, los días que dura, etc. ¿Cúal es la razón? Las hormonas se están ajustando y el ciclo menstrual depende de ellas.

Sin embargo, se debe prestar atención en caso de tener menstruaciones abundantes, necesidad cambiar la toalla íntima cada hora, o la prolongación del sangrado por más de ocho días. En estos casos es importante consultar a un especialista, ya que estos pueden ser síntomas de alteraciones de la menstruación como la menorragia o la endometriosis.


¿Qué es el Síndrome Premenstrual?

Antes y durante la menstruación es probable que se presente una serie de síntomas que en su conjunto se denominan Síndrome Premenstrual (SPM). Estos consisten en tener senos inflamados y adoloridos, acné, distensión abdominal y aumento de peso, dolor de cabeza o en las articulaciones, aumento del apetito, irritabilidad, tristeza, crisis de llanto y depresión.

Los analgésicos de venta libre como paracetamol o ibuprofeno pueden ser útiles para aliviar los cólicos, los dolores de cabeza, espalda o en los senos. Hacer ejercicio, dormir suficiente y evitar la sal, la cafeína y el alcohol puede también ayudar.


¿Qué esperar de las visitas al ginecólogo?

No hay una regla general respecto de la edad en que se debe acudir al ginecólogo por primera vez, pero un buen momento es cuando una adolescente presenta su primera menstruación. Aunque no es estrictamente necesario en términos de salud, es una buena oportunidad para iniciar una comunicación abierta con el médico, despejar sus dudas, conocer signos de alerta, aclarar algunos mitos acerca de la menstruación, la fertilidad, la virginidad, la anticoncepción y las relaciones sexuales, además de aprender cómo debe hacerse una auto-exploración mamaria.

Dependiendo del criterio de cada médico y de la situación particular, además de lo antes mencionado, el especialista podrá realizar un examen físico general, pélvico, una citología (Papanicolau), una exploración de mamas y/o un ultrasonido pélvico.


¿Cómo hablar con mi hija de la menstruación?

Para muchas mujeres resulta difícil y vergonzoso hablar de temas relativos a lo sexual, como la menstruación, las relaciones sexuales, la excitación sexual, el embarazo, etc. Sin embargo, es transcendental vencer esos miedos y que puedas tener una comunicación lo más abierta posible con tu hija, hablando los temas de la manera más natural.

Para esto es necesario entender que tanto las funciones fisiológicas como las sexuales son absolutamente normales y parte íntimamente relacionada con el hecho de ser mujer. Una forma para iniciar el diálogo puede ser preguntar qué es lo que sabe. Habiendo escuchado su respuesta, es recomendable despejar sus dudas, aclarar los mitos que pueda haber escuchado por ahí, sin regaños ni juicios.

Es importante hablarle no solamente de aspecto fisiológico, sino también de lo que las mujeres pueden sentir emocional y físicamente ante el hecho. También puedes platicarle de tu propia experiencia con tu periodo en la adolescencia, puedes reírte con ella de algún accidente que te haya pasado, para quitarle la solemnidad y vergüenza al tema.

Lo más importante es que ella sienta que la menstruación no es una carga ni un problema, sino un signo de salud y la posibilidad de que, si quiere, cuando tenga edad, puede gestar un hijo dentro de ella. Por último, evita que ella se sienta juzgada, recuerda que es adolescente y está buscando su propia identidad separada de ti.

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