Flujo abundante como causante de anemia en mujeres

Se denomina menorragia a un sangrado menstrual intenso y abundante que puede durar más de una semana y que se presenta durante varios ciclos de forma consecutiva.

Para el diagnóstico de esta condición es preciso consultar a un médico, ya que para una mujer es complicado determinar si su propia menstruación se ajusta a las características de la menorragia; para empezar el término abundante es subjetivo y la cantidad de flujo es difícil de medir.

Un signo de menorragia es que la cantidad de menstruación sea mayor a 80 mililitros, otro signo es que dure más de siete días con coágulos mayores a una moneda de cinco pesos. 

El ciclo menstrual de cada mujer es diferente y puede variar según su edad, y otros factores como embarazos. Durante la adolescencia o cuando la menopausia se aproxima, los ciclos menstruales pueden ser irregulares y los sangrados escasos o más intensos. Después de tener hijos las menstruaciones de una mujer se suelen hacer menos copiosas y dolorosas, así como cuando toma anticonceptivos hormonales.

Una menorragia no tratada y que se presenta durante varios meses consecutivos puede provocar en la mujer una anemia por deficiencia de hierro. 

La sangre tiene tres tipos de células: glóbulos blancos para combatir las infecciones, plaquetas que favorecen la coagulación y glóbulos rojos que contienen hemoglobina; una proteína rica en hierro que le otorga a la sangre su color rojo. La hemoglobina les permite a los glóbulos rojos transportar oxígeno desde los pulmones hacia otras partes del cuerpo y dióxido de carbono desde otras partes del cuerpo hacia los pulmones, para que pueda ser exhalado.

La pérdida de sangre de forma regular por menstruaciones abundantes reduce la cantidad de glóbulos rojos en circulación. El cuerpo necesita hierro para producir hemoglobina, la proteína necesaria para que los glóbulos rojos hagan su función de transportar el oxígeno. La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando el cuerpo intenta compensar la pérdida de glóbulos rojos al utilizar las reservas de hierro para producir más hemoglobina.

Algunos de los síntomas de la anemia son:

  • Fatiga, debilidad, desgano, mareos o aturdimiento
  • Piel pálida, ojeras pronunciadas
  • Irregularidad en los latidos del corazón 
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho o la cabeza
  • Manos y pies muy fríos

Al principio, la anemia puede ser leve y pasar inadvertida. Sin embargo, los síntomas pueden empeorar a medida que deficiencia de hierro se va agravando. Si bien la dieta es importante para evitar la anemia, es necesario resolver las causas, como los periodos menstruales abundantes, por lo que ante síntomas como los antes mencionados es necesario consultar al médico.


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