10 Cosas que debes saber de la Endometriosis

La endometriosis es un trastorno en el cual el tejido endometrial crece fuera del útero formando adherencias. En la mayoría de los casos se presenta en los ovarios, las trompas de Falopio, los ligamentos que sostienen al útero, el área entre la vagina y el recto, la superficie externa del útero y el recubrimiento de la cavidad pélvica, y en raras ocasiones, se puede diseminar más allá de los órganos pélvicos.

Si bien el origen exacto de la endometriosis puede deberse a múltiples factores, actualmente se cree que se presenta por factores como: menstruación retrógrada, metaplasia celular y proliferación de células precursoras.

Debido a su impacto en la salud sexual, reproductiva y calidad de vida, te compartimos algunos datos sobre esta enfermedad.

1. 14 de marzo, hagamos conciencia…

Esta fecha fue declarada por la OMS como el Día Internacional de la Endometriosis. El objetivo: sensibilizar acerca de este padecimiento en las mujeres.

2. Se han identificado las siguientes lesiones…

Endometriosis superficial, que son lesiones que se presentan en el peritoneo pélvico; endometriosis quística de ovario, o también llamada endometrioma, ubicada en los ovarios; endometriosis profunda, ubicada en el tabique rectovaginal, la vejiga y el intestino; y en casos poco frecuentes, lesiones de endometriosis fuera de la pelvis.

3. ¿Cuáles son los síntomas?

La endometriosis presenta síntomas variados; sin embargo, puede presentarse así: menstruaciones dolorosas, dolor pélvico crónico, durante o después de las relaciones sexuales, al defecar, al orinar, cansancio, depresión o ansiedad, y distensión abdominal y náuseas.

4. Infertilidad, una consecuencia…

Además de los síntomas antes mencionados, la endometriosis puede causar infertilidad, como resultado a los probables efectos de la endometriosis en la cavidad pélvica, los ovarios, las trompas de Falopio o el útero.

5. Síntomas mejoran después de la menopausia…

Después de la menopausia, los síntomas suelen mejorar, aunque en algunos casos el dolor puede mantenerse. Y también en algunas ocasiones, la endometriosis puede ser asintomática.

6. ¿Cuándo y quién puede presentar endometriosis?

Esta enfermedad afecta a mujeres de todo el mundo e inicia desde la primera menstruación (menarquia) hasta la menopausia. Puede aquejar a cualquier mujer, sin importar origen étnico o condición social. De acuerdo a datos de la OMS, afecta aproximadamente al 10 % (190 millones) de las mujeres y niñas en edad reproductiva en todo el mundo.

7. El diagnóstico…

Para tener sospecha de endometriosis, una anamnesis exhaustiva –exploración clínica que se aplica mediante un interrogatorio– de síntomas menstruales y dolor pélvico será la base. Si bien existen pruebas de detección, aún no se valida alguna que pueda predecir con precisión el padecimiento. Algunos de los exámenes que se aplican son: examen pélvico, ecografía, resonancia magnética y laparoscopía.

8. ¿Se puede prevenir?

Hasta la fecha, no se conoce un método exacto para prevenir la endometriosis; sin embargo, un diagnóstico y tratamiento temprano pueden disminuir su evolución y síntomas. También, se reducen las posibilidades al mantener bajos los niveles de estrógeno. ¿Cómo? Revisar métodos anticonceptivos utilizados, de acuerdo a la recomendación de un médico; ejercicio regular, es decir, más de cuatro horas a la semana; evitar consumo de alcohol y de bebidas con cafeína.

9. ¿Qué tratamientos se puede seguir?

El tratamiento puede ser farmacológico o quirúrgico, pero este se definirá en función de los síntomas, lesiones, resultados esperados, así como preferencias del paciente.

Los tratamientos farmacológicos se centran en reducir la concentración de estrógeno, con la finalidad de alterar los entornos hormonales que favorecen la endometriosis. Por su parte, el quirúrgico puede eliminar lesiones, adherencias y tejido cicatricial de la endometriosis. No obstante, la disminución del dolor y el aumento de las tasas de embarazo suele depender del alcance del padecimiento.

10. ¿La endometriosis provoca cáncer?

Si bien el cáncer de ovarios se presenta en tasas más altas en mujeres con endometriosis, el riesgo general de por vida es bajo. Estudios señalan que esta enfermedad aumenta el riesgo, aunque todavía es bajo.

Recuerda, si presentas signos y síntomas que pudieran sugerir endometriosis, es importante que acudas con tu médico especialista.

Fuentes:

-Organización Mundial de la Salud: www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/endometriosis

-American Cancer Society: https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-endometrio

-Mayo Clinic: www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/endometriosis/expert-answ

Menorragia por desequilibrio hormonal

Se denomina menorragia a un sangrado menstrual intenso y abundante que puede durar más de una semana, y que se presenta durante varios ciclos de forma consecutiva.

En ocasiones los sangrados se presentan con dolor o coágulos mayores a una moneda de cinco pesos, y con frecuencia limitan la vida cotidiana de las mujeres, pues causa debilidad física, ansiedad y vergüenza. En otras situaciones, la pérdida de sangre tan copiosa puede causar anemia y calambres.

Los síntomas de la menorragia son: 

  • Que la menstruación limite la calidad de vida de la mujer 
  • Empapar una o más toallas o tampones cada hora durante varias horas
  • Necesidad de usar doble protección, es decir un tampón y una toalla simultáneamente
  • Despertarse en la noche para cambiarse la toalla femenina
  • Periodos menstruales que duran más de una semana
  • Coágulos del tamaño de una moneda de cinco pesos o más grandes
  • Cansancio, fatiga o dificultad para respirar, como síntomas de anemia

En algunos casos no es posible conocer las causas de estos períodos intensos, pero en la mayoría de ellos se debe a diversas anomalías o enfermedades. 

Una razón frecuente de la menorragia son los desbalances y desequilibrios hormonales.  Esto suele suceder durante la adolescencia, poco antes de la menopausia o si se padecen afecciones como como el síndrome de ovario poliquístico, la obesidad, la resistencia a la insulina y los problemas de tiroides.

En cada ciclo menstrual la glándula hipófisis, ubicada justo debajo del cerebro produce la hormona foliculoestimulante. Cada ovario contiene cientos de folículos inmaduros con un óvulo dentro. Como su nombre lo indica, la hormona foliculoestimulante, estimula algunos folículos y los óvulos que contienen, para que maduren. Uno de estos folículos se vuelve dominante y los demás se contraen. Durante este proceso, las células que forman el folículo producen estrógeno, la hormona femenina.

Posteriormente, la glándula hipófisis produce hormona luteinizante, cuya función es promover la ruptura del folículo para que el óvulo se libere, dando lugar a la ovulación. Por su parte, la cicatriz que quedó en el folículo maduro se convierte en el llamado cuerpo lúteo, cuya función es producir progesterona.

Esta hormona mantiene en su sitio al endometrio y lo hace favorable a la implantación del óvulo, si hubiera sido fecundado. Si esto no sucediera, el cuerpo lúteo desaparece y descienden los niveles de progesterona lo que favorece el desprendimiento del endometrio, dando lugar a la menstruación.

Como viste, el ciclo menstrual depende de un delicado equilibrio en la acción de las hormonas y los tiempos. Con frecuencia sucede que un pequeño desbalance en este equilibrio hormonal favorece el crecimiento excesivo del endometrio, que cuando se desprende del útero dará lugar a una menstruación muy abundante y prolongada, o como en el caso del ovario poliquístico, al no haber un folículo dominante que crezca, se rompa y libere un óvulo, todos los folículos se acumulan y crecen hasta volverse quistes que producen cantidades excesivas de estrógenos.

Y sin la presencia de progesterona (al no haber cuerpo lúteo) que funciona como su contrapeso natural, todo ello da como resultado la menorragia. 

El tratamiento de la menorragia dependerá de la causa, el estado general de salud de la mujer y otros factores como su edad. Generalmente, cuando la causa son desequilibrios hormonales el tratamiento será con medicamentos, aunque en algunos casos se recurre a los tratamientos quirúrgicos.

Coágulos

La mayoría de las mujeres en alguna ocasión a lo largo de nuestra vida hemos presentado coágulos en el sangrado menstrual. Esto suele suceder particularmente al despertar, porque en la noche, mientras dormimos, y la posición horizontal no permite el libre flujo del sangrado hacia la vagina, se forman los coágulos al interior de nuestro cuerpo y al levantarnos, salen.

Por regla general esto en sí, no es preocupante ni alarmante, pero en algunos casos es importante consultar al médico.

La sangre humana tiene la facultad de coagularse como una defensa de nuestro organismo que impide que perdamos mucha, si nos hiciéramos una herida y para poder sanarla. Ante esto, durante la menstruación el útero produce un anticoagulante denominado plasmina, cuya función es impedir que la sangre se coagule y fluya al exterior, por la vagina, produciéndose el sangrado menstrual.

En algunos casos, cuando la menstruación es muy abundante, la plasmina que produce el útero no es suficiente para la cantidad de sangre que se desprende del interior del útero, de modo que se forman los coágulos.

Cuando los coágulos no son frecuentes ni mayores a una moneda de cinco pesos, generalmente no hay de qué preocuparte. Pero cuando además de ser mayores que tres centímetros de diámetro, están acompañados de dolor o menstruación muy abundante, es decir, necesidad de cambiar la toalla cada hora, durante varias horas, o dura más de siete días, puede ser signo de otro problema de salud que es imperativo atender.

Algunas posibles causas de los coágulos en la menstruación son: 

Endometriosis: cuando el endometrio se desarrolla fuera del útero, por ejemplo, en las trompas de Falopio, causando menstruaciones abundantes, dolorosas y coágulos. 

Perimenopausia: al acercarnos a la menopausia y el fin de nuestra vida fértil algunas mujeres tenemos desbalances hormonales o periodos en los que no sucede la ovulación, lo que puede provocar menstruaciones abundantes con coágulos.

Anemia por déficit de hierro: ante una deficiencia de hierro en el organismo se dificulta la producción de plasmina, el anticoagulante natural que produce el útero para facilitar la fluidez del sangrado menstrual, lo que causa coágulos.

En ocasiones, la anemia puede ser consecuencia de una menstruación abundante, por lo que hay que estar alerta a otros síntomas como fatiga, mareos, piel pálida, dificultad para respirar, manos y pies muy fríos.

Desequilibrios hormonales: de igual forma que en la perimenopausia, durante la adolescencia o después de dar a luz, algunas mujeres presentan desequilibrios entre los estrógenos y la progesterona, provocando los coágulos.

Miomas y pólipos: estos tumores benignos del útero generalmente van acompañados por sangrados menstruales abundantes con desprendimiento de coágulos.

Aborto espontáneo: un aborto espontáneo, cuando la mujer aún no sabe que está embarazada, puede ser confundido con un sangrado menstrual abundante acompañado de coágulos.  

Enfermedad inflamatoria pélvica: esta infección en los órganos sexuales puede causar menstruaciones muy dolorosas y con coágulos.

Otras patologías como los problemas de tiroides, algunas enfermedades del hígado o los riñones, o alteraciones en la sangre también pueden causar coágulos en el sangrado menstrual.

Como decíamos anteriormente, coágulos pequeños y poco frecuentes no son signo de ningún problema de salud, pero si identificas tu situación con lo anterior, o si tienes inquietudes al respecto, siempre es recomendable buscar ayuda médica.

Migraña menstrual

Los dolores de cabeza y las migrañas se deben a diferentes factores, en ambos sexos. Sin embargo, las mujeres además de los factores como la edad o los antecedentes familiares, estamos sujetas al vaivén de las hormonas y el ciclo menstrual.

Las hormonas como el estrógeno y la progesterona aumentan y disminuyen a lo largo de cada mes para regular el ciclo menstrual y favorecer las posibilidades de un embarazo.

El descenso en los niveles de estrógenos, que suele suceder pocos días antes y durante la menstruación, puede provocar o agudizar un dolor de cabeza, y si se tiene tendencia a la migraña, muy probablemente esta se presentará durante los días mencionados. Sin embargo, en algunas mujeres, únicamente se presenta durante el inicio de la menstruación. 

La migraña es diferente al dolor de cabeza común; y se caracteriza por un dolor punzante como latido, generalmente en uno o ambos lados de la cabeza y puede ir acompañado por náuseas, vómitos y sensibilidad la luz o al ruido. El dolor puede durar algunas horas o un par de días y ser tan intenso que resulte incapacitante.

En pocos casos, la migraña se presenta posterior a una serie de síntomas denominados “aura”, que pueden incluir fenómenos visuales, como ver puntos o destellos luminosos, sentir pinchazos en una extremidad, sentir entumecido el rostro o parte del cuerpo, dificultad para hablar o movimientos espasmódicos.

Aunque la migraña se presenta en ambos sexos, son las mujeres quienes la padecen con mayor frecuencia, tres de cada cuatro personas con migraña son mujeres, a quienes adicional a esto, les resulta más incapacitante. En la gran mayoría de los casos de mujeres con migraña, el primer episodio sucedió después de la primera menstruación.

La migraña menstrual, es aquella que ocurre durante el periodo perimenstrual (desde dos días antes de la menstruación, hasta dos días después de iniciada), se presenta durante tres o más ciclos consecutivos y no sucede en otros momentos del mes. Este tipo de migraña generalmente no va antecedida de un aura y está íntimamente ligada a la caída del nivel de estrógenos, característica de esta etapa del ciclo menstrual.

Las menstruales comprenden entre el 5% y el 8% de todas las migrañas, y suelen ser más prolongadas que las que no están relacionadas con el descenso de los estrógenos, además de que los tratamientos, aunque similares, tienen menor posibilidad de funcionar. 

Existen tres estrategias generales para tratar la migraña menstrual. Una es aliviar los síntomas al momento de la crisis, otra es un tratamiento preventivo aplicado antes y durante el sangrado menstrual y la última es profilaxis de largo plazo, es decir un tratamiento durante todo el mes para prevenir la aparición del dolor.

Cada caso es diferente y requiere del diagnóstico por parte de un especialista, por lo que, si tienes dolores de cabeza intensos, que son incapacitantes, y vienen acompañados de náuseas, vómitos, debilidad o problemas de visión, es importante consultar al médico, quien evaluará y en su caso dará el tratamiento adecuado.

Actualmente existen opciones muy efectivas para este tipo de padecimiento, pero nunca es recomendable automedicarse. Ninguna mujer tiene que soportar dolor o incomodidades extremas por causa de su ciclo menstrual.

Flujo abundante como causante de anemia en mujeres

Se denomina menorragia a un sangrado menstrual intenso y abundante que puede durar más de una semana y que se presenta durante varios ciclos de forma consecutiva.

Para el diagnóstico de esta condición es preciso consultar a un médico, ya que para una mujer es complicado determinar si su propia menstruación se ajusta a las características de la menorragia; para empezar el término abundante es subjetivo y la cantidad de flujo es difícil de medir.

Un signo de menorragia es que la cantidad de menstruación sea mayor a 80 mililitros, otro signo es que dure más de siete días con coágulos mayores a una moneda de cinco pesos. 

El ciclo menstrual de cada mujer es diferente y puede variar según su edad, y otros factores como embarazos. Durante la adolescencia o cuando la menopausia se aproxima, los ciclos menstruales pueden ser irregulares y los sangrados escasos o más intensos. Después de tener hijos las menstruaciones de una mujer se suelen hacer menos copiosas y dolorosas, así como cuando toma anticonceptivos hormonales.

Una menorragia no tratada y que se presenta durante varios meses consecutivos puede provocar en la mujer una anemia por deficiencia de hierro. 

La sangre tiene tres tipos de células: glóbulos blancos para combatir las infecciones, plaquetas que favorecen la coagulación y glóbulos rojos que contienen hemoglobina; una proteína rica en hierro que le otorga a la sangre su color rojo. La hemoglobina les permite a los glóbulos rojos transportar oxígeno desde los pulmones hacia otras partes del cuerpo y dióxido de carbono desde otras partes del cuerpo hacia los pulmones, para que pueda ser exhalado.

La pérdida de sangre de forma regular por menstruaciones abundantes reduce la cantidad de glóbulos rojos en circulación. El cuerpo necesita hierro para producir hemoglobina, la proteína necesaria para que los glóbulos rojos hagan su función de transportar el oxígeno. La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando el cuerpo intenta compensar la pérdida de glóbulos rojos al utilizar las reservas de hierro para producir más hemoglobina.

Algunos de los síntomas de la anemia son:

  • Fatiga, debilidad, desgano, mareos o aturdimiento
  • Piel pálida, ojeras pronunciadas
  • Irregularidad en los latidos del corazón 
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho o la cabeza
  • Manos y pies muy fríos

Al principio, la anemia puede ser leve y pasar inadvertida. Sin embargo, los síntomas pueden empeorar a medida que deficiencia de hierro se va agravando. Si bien la dieta es importante para evitar la anemia, es necesario resolver las causas, como los periodos menstruales abundantes, por lo que ante síntomas como los antes mencionados es necesario consultar al médico.

Síndrome de shock tóxico

El síndrome de shock tóxico es una complicación poco frecuente de ciertos tipos de infecciones bacterianas que puede ser muy grave e incluso fatal. Se sabe que este tiene su origen en ciertas toxinas generadas por las bacterias Staphylococcus Aureus o Streptococcus Pyogenes.

El síndrome de shock tóxico ha sido asociado principalmente al uso de tampones superabsorbentes y, también, pero en menor medida, a las esponjas anticonceptivas y diafragmas. El término se acuñó en 1978, por el Pediatra J.K. Todd para describir una infección por estafilococo que presentaron siete de sus pacientes, en tres niños y cuatro niñas de entre ocho y 17 años.

Inicialmente el médico no pudo ver la conexión entre el uso de tampones y este grave padecimiento a pesar de que tres de las niñas estaban menstruando y usando tampones al momento de presentarse los primeros síntomas.

Actualmente y a raíz de este peligro, la nueva generación de tampones ofrece menor riesgo y las mujeres están más conscientes de las medidas que deben tomar para evitar el síndrome de shock tóxico, por lo que menos de la mitad de los casos, hoy en día, son atribuibles al uso de éstos durante la menstruación.

Este síndrome también puede presentarse por infecciones cutáneas, quemaduras y después de una cirugía, por lo que puede afectar a niños, mujeres posmenopáusicas y hombres.

 

Los síntomas de esta grave enfermedad pueden ser:

  • Fiebre repentina mayor a 38.8°C
  • Caída de la presión arterial, que puede ir acompañada de desmayos, o sensación de debilidad
  • Náusea, vómitos o diarrea
  • Dolor de cabeza
  • Erupción en la piel parecida a quemaduras de sol, en las palmas de las manos y las plantas de los pies
  • Confusión mental
  • Dolores musculares
  • Enrojecimiento de los ojos, la boca y la garganta
  • Convulsiones

 

Ante estos síntomas es indispensable acudir cuanto antes al médico, y si se está utilizando un tampón, retirarlo inmediatamente.Para prevenir el síndrome de shock tóxico procura evitar el uso de tampones, y si es necesario elige aquellos con la menor capacidad de absorbencia posible, cámbialos con frecuencia, de preferencia alternando con toallas femeninas. Nunca uses tampones durante la noche.

Anticonceptivos hormonales como tratamiento para la menorragia

Menorragia es el término médico que se utiliza para denominar un sangrado menstrual intenso y abundante que puede durar más de una semana, y que se presenta varios meses consecutivos.

Esta condición que limita a la mujer en sus actividades cotidianas y que en ocasiones puede causar anemia por la gran cantidad de sangre que se pierde en los periodos menstruales, tiene diversas causas, y de ellas dependerá siempre el tratamiento que el médico recete.

Para algunas de las causas, el uso de anticonceptivos hormonales combinados es el tratamiento utilizado para controlar la menorragia. Estos anticonceptivos, que contienen, dos hormonas, el estrógeno y la progesterona, tienen tres mecanismos de acción para prevenir un embarazo no deseado:

Impiden que suceda la ovulación (la salida del óvulo maduro del ovario) al bloquear la síntesis de hormonas luteinizante y folículo estimulante.

Hacen que la secreción endocervical (una mucosidad que permite que los espermatozoides accedan al óvulo con mayor facilidad), se vuelva más espeso y viscoso, lo que dificulta la movilidad de los espermatozoides.

Y por último, la acción de las hormonas evita que el endometrio (el recubrimiento del útero que cada periodo se desarrolla para anidar a un posible óvulo fecundado) no se desarrolle lo suficiente.

Este es el mecanismo de acción que favorece las menstruaciones poco abundantes, y trata la menorragia. Cuando no sucede el embarazo, el endometrio se desprende de las paredes del útero y constituye el sangrado menstrual, pero al no haberse desarrollado lo suficiente, el sangrado será menos abundante. 

Algunos otros beneficios de tomar anticonceptivos hormonales combinados son: prevenir un embarazo no deseado, reduce el riesgo de padecer cáncer de ovario, de endometrio y quistes de ovario, reduce la presencia de acné, modera los cólicos menstruales y el síndrome premenstrual (SPM) y regulariza los periodos. 

Es muy importante consultar al médico antes de tomar cualquier medicamento, y en caso de menorragia, conocer la causa. Por otra parte, si una mujer que padece menorragia quiere quedar embarazada, debe consultar a su médico para que le ofrezca una alternativa de tratamiento que no sea anticonceptiva.

¿Cómo saber si mi menstruación es normal o abundante?

Se denomina menorragia a un sangrado menstrual intenso y abundante que puede durar más de una semana, y que se presenta durante varios ciclos de forma consecutiva. Para poder hacer el diagnóstico un médico tomará en cuenta varios factores y en su caso hará estudios.

Para una mujer determinar si su menstruación se ajusta a las características de la menorragia es mucho más difícil, ya que el término menstruación abundante es subjetivo, no se suele hablar de forma abierta o comparar con los sangrados de amigas o compañeras, además de que los ciclos menstruales de cada mujer son diferentes y van cambiando con el paso de los años, los embarazos, la edad y otros factores. 

El ciclo menstrual se conforma por una serie de cambios que suceden en el cuerpo de la mujer, aproximadamente una vez al mes, y que lo preparan para un posible embarazo. Dentro de este ciclo, uno de los ovarios libera un óvulo que comienza a viajar hacia el útero a través de la trompa de Falopio.

Simultáneamente, los cambios que la ovulación desencadena preparan el recubrimiento interno del útero, llamado endometrio, para recibir e implantar a ese óvulo, si es que fuera fecundado. Si esto no sucede, el revestimiento del útero se desprende y sale por la vagina, dando lugar al sangrado menstrual.

El ciclo menstrual, que se cuenta desde el primer día de la menstruación hasta el primer día de la siguiente, es diferente en cada mujer; de ahí la importancia de conocer el propio cuerpo y sus tiempos.

El sangrado menstrual puede suceder cada 21 a 36 días y durar entre dos y siete días. Las adolescentes en sus primeras menstruaciones, tienen sangrados más largos, frecuentes e irregulares, pero al paso del tiempo éstos tienden a acortarse y regularizarse. 

El ciclo menstrual puede ser regular, es decir que se presenta con la misma frecuencia siempre o puede ser irregular. La cantidad de sangre puede ser muy poca o hasta 80 mililitros, con o sin dolor y durar un par de días o toda una semana y aun así puede considerarse normal. Cuando una mujer se aproxima a la menopausia los ciclos menstruales pueden volverse irregulares y los sangrados hacerse escasos o más intensos.

El ciclo menstrual abundante o menorragia se caracteriza por una duración de más de 7 días, con sangrado muy abundante, como para empapar una toalla cada dos horas y con presencia de coágulos del tamaño de una moneda de 5 pesos o mayores. Además de limitar la vida cotidiana de la mujer, puede provocar anemia, por lo que en estos casos es necesario consultar al médico para una evaluación y en su caso recibir tratamiento.

Causas de la menorragia

Se considera menorragia a un sangrado menstrual intenso y abundante que puede durar más de una semana, y que limita a la mujer en sus actividades cotidianas. En ocasiones la pérdida de sangre puede causar anemia y calambres.

En ciertos casos las causas de este periodo intenso son desconocidas, pero existen diversas anomalías o enfermedades que pueden provocar menorragia. Las causas más frecuentes son: 

 

Desequilibrio hormonal

En un ciclo menstrual normal, el delicado equilibrio del estrógeno y la progesterona es el que regula la formación del endometrio dentro del útero. Si hay un desequilibrio entre ambas hormonas el endometrio se puede desarrollar en exceso y cuando se desprende el sangrado es abundante prolongado.

El desequilibrio hormonal suele presentarse por diversos factores como el síndrome de ovario poliquístico, el síndrome metabólico con resistencia a la insulina, la obesidad, o algunos problemas de tiroides.

 

Anovulación o disfunción de los ovarios

Si uno de los ovarios no liberan un óvulo durante el ciclo menstrual, el cuerpo no produce suficiente hormona progesterona que regula la formación del endometrio, lo que puede causar un sangrado menstrual muy copioso y abundante.

Tumores benignos en el útero como los fibromas o pólipos pueden provocar sangrados menstruales intensos o prolongados.

 

Endometriosis y adenomiosis

Estos padecimientos se caracterizan por la invasión de tejido endometrial (endometrio) en zonas que no debiera estar como fuera del útero o en su pared muscular, causando un sangrado intenso y doloroso.

 

Dispositivo intrauterino no hormonal

Uno de los efectos secundarios adversos de este método anticonceptivo es la menorragia. 

 

Medicamentos

Algunos medicamentos, como antiinflamatorios, hormonales o anticoagulantes pueden favorecer el sangrado menstrual intenso o prolongado.

Algunas otras causas menos frecuentes de la menorragia, y que deben ser atendidas de inmediato por un médico, pueden ser: 

 

Aborto espontáneo

Un solo sangrado menstrual intenso y tardío puede ser signo de un aborto espontáneo. 

 

Embarazo ectópico

Si hay un embrión que se implanta fuera del útero, por ejemplo, en una trompa de Falopio o si la placenta está baja puede causar sangrados intensos. En estos casos es indispensable consultar al médico de forma inmediata. 

 

Cáncer

Ya sea en el útero o en el cuello del útero, la presencia de cáncer puede provocar un sangrado menstrual intenso.

 

Trastornos de la coagulación

Por ejemplo, la enfermedad de Von Willebrand en la cual existe una deficiencia o alteración de un factor de coagulación de la sangre, lo que pueden provocar un sangrado menstrual abundante.

Otros problemas de salud, como ciertos padecimientos hepáticos (del hígado) o renales (del riñón) están asociados con la presencia de menorragia. 

Si crees que puedes padecer menorragia es importante consultar a tu médico, por que esta es una causa importante de anemia. 

¿Cuándo consultar al médico?

Menorragia es el término médico que se utiliza para denominar los sangrados menstruales intensos, prolongados o ambos. Y aunque la mayoría de las mujeres no pierde suficiente sangre en sus periodos mes a mes como para que suponga un riesgo para la salud.

Sí, lo sabemos, resulta incómodo, molesto y en algunos casos limita la vida cotidiana durante esos días. Algunas mujeres con menorragia evitan salir de casa durante los días que dura el sangrado, por ansiedad, miedo a oler mal o a mancharse la ropa. 

 

Algunos de los síntomas que pueden indicar menorragia y que hacen necesario consultar al médico ginecólogo son: 

-Limitar o evitar las actividades cotidianas por la presencia de la menstruación

-Empapar una o más toallas o tampones cada hora durante varias horas

-Necesidad de usar doble protección, es decir un tampón y una toalla simultáneamente

-Despertarse en la noche para cambiarse la toalla femenina. 

-Periodos menstruales que duran más de una semana

-Coágulos del tamaño de una moneda de cinco pesos o más grandes

-Cansancio, fatiga o dificultad para respirar, como síntomas de anemia

 

El especialista, además de una exploración física, podrá solicitar algunos estudios como un análisis de sangre, el Papanicolau, un ultrasonido u otros más específicos, para determinar la causa de la menorragia y descartar problemas de salud que estén causando el flujo abundante. 

Posterior a esto, y una vez que tiene los datos que necesita, el médico podrá ofrecer el tipo de tratamiento, ya sea con medicamentos o un procedimiento quirúrgico según las causas de la menorragia y el caso particular de cada mujer, tomando en cuenta factores como su edad, su salud e historia clínica.

También es necesario consultar al médico cuando la mujer presenta períodos de forma irregular o después de la menopausia, porque pueden ser signos de problemas de salud.

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